La economía capitalista: el estado del bienestar es consecuencia del ahorro

La acumulación de recursos producida mediante el ahorro de todos los agentes económicos hace posible, en el sistema económico que llamamos capitalismo, disfrutar de medios suficientes de forma indefinida (estado de bienestar)

La situación ideal de tráfico fluido traducida a la economía es cuando la operación de un agente económico (administración, bancos, empresas y particulares), culminada con los pagos que debe realizar, no depende en cada ocasión de los cobros que tiene pendientes ni de los créditos que pudiera obtener. Lo ideal sería que el agente pudiera soportar durante un tiempo su funcionamiento sin necesidad de cobrar sus facturas o nóminas o sin conseguir un crédito solicitado. Esto es: mientras los agentes tienen liquidez la economía funciona con fluidez y sin atascarse.

Imaginemos que los bancos y las empresas han tenido beneficios y parte de ellos los tienen depositados en cantidad suficiente ‘a la vista’ para uso inmediato, y lo mismo los particulares: han hecho provisiones por lo que pueda pasar y han ahorrado en depósitos que pueden recuperar en caso de necesidad con facilidad. Imaginemos, en fin, que también las administraciones públicas no tengan déficit y por tanto tengan un flujo positivo de ingresos que supera el de sus gastos. En esta situación ideal no habría ningún atasco, porque en un momento en el que alguno de los agentes fallara durante un tiempo, los demás podrían seguir operando con normalidad, sin producir un parón.

El sistema capitalista se basa en la acumulación de capital o de recursos. Mientras hay una razonable acumulación en todas partes, todo funciona perfectamente: Los bancos pueden prestar dinero, las empresas pueden operar y necesitan plantilla y por tanto contratarán personal, los particulares pueden trabajar y consumir y la administración recibe puntualmente sus impuestos con los que pagar el funcionamiento del estado (la defensa, la educación, la sanidad, la justicia y las infraestructuras). La acumulación significa ahorro y se genera cuando un agente gasta menos recursos que los que produce con su actividad.

Para que todo el conjunto funcione con fluidez, parte de la acumulación producida con el ahorro debe permanecer sin asignar, de forma que pueda emplearse a voluntad o en cualquier imprevisto. Antes de introducirse el sistema capitalista con las primeras civilizaciones agrícolas, la vida era mucho más complicada, pues se vivía el día a día a salto de mata, sin capacidad de reacción ninguna, sin la mejora de la producción que supone la especialización y el comercio y sin disponer de ahorro de recursos. Hoy en día las naciones que han evolucionado pueden ofrecer un estado de bienestar a sus ciudadanos y las que no, viven como al final del neolítico y tienen una forma de vida muy poco amigable.

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