Puertas al campo: Porqué no es posible erradicar la corrupción confiando sólo en la buena voluntad de los políticos

Para erradicar completamente la corrupción política sería necesario efectuar una reforma en profundidad de nuestro sistema, restableciendo los controles que surgen de la separación de poderes y la simplificación legislativa y administrativa. Pero no parece que se vaya a producir tal reforma. Confiar en la buena voluntad de los políticos en este asunto es como poner puertas al campo

La gente no es ‘buena’ espontáneamente. Cuando el ser humano era una especie más en la Tierra pensando en la pura supervivencia, lo normal para su horda era competir por los recursos con otras hordas ‘a muerte’, y ese comportamiento se reproduce cada vez que la vida se desarrolla en condiciones semejantes a las de la prehistoria.

En la primera y segunda guerra mundial se demostró que ese espíritu de confrontación para defender o conseguir los recursos que se consideran necesarios, sigue igual de vivo pero con armas más mortíferas.

Puertas al campo: algo inutil o insólito

Los propios estados sirven para evitar que la gente ‘se tome la justicia por su mano’, aparte de para conseguir objetivos comunes que no se podrían tener espontáneamente, como construir una nueva línea de tren. La educación hace que sea posible la convivencia en ámbitos mas grandes, como las ciudades modernas y los países. En la escuela lo principal que se aprende es la convivencia.

Pero los estados se dirigen con gobiernos. La forma de gobierno es indiferente, siempre que consiga que la gente obtenga más por tenerlo que si no hubiera gobierno. Históricamente el acceso al gobierno (y sobre todo el cambio de gobierno) ha sido un poco caótico. Muchas veces incluía el asesinato del gobernante anterior, con guerra civil de por medio o sin ella.

Con el tiempo, sobre todo en lo que llamamos el ‘mundo occidental’, el mecanismo para conseguir el poder se ha ido estandarizando e incluye votaciones de la gente para elegir sus gobernantes. En la Revolución Francesa se estableció como ideal la democracia basada en la separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, de forma que cada uno ejerce sobre los otros su control. En el siglo XX se añadió el poder de la prensa como elemento de control adicional.

Nuestra forma ‘civilizada’ de sociedad ha resuelto casi el problema de la sucesión (siguen habiendo magnicidios, aunque son reprobables socialmente). Pero el control mútuo que es clave para el buen funcionamiento del sistema, hace aguas por todas partes. Veamos que pasa en España sin ir más lejos:

-Los dirigentes de los partidos, que a veces lo son sin votaciones, escogen a sus segundos en las listas electorales, que les deben ya por ese motivo, gratitud y lealtad pase lo que pase. Los partidos no tienen así elementos internos de control que eviten que los que están al frente cometan tropelías. Si se descubre alguna, siempre que se pueda, se cierran filas en torno al líder.

-En las elecciones que debían ser legislativas, el poder legislativo elegido, es decir, los partidos que han ganado el poder legislativo, nombran e invisten al ejecutivo. Todos gozan de privilegios que evitan ser juzgados por el poder judicial en los mismos tribunales que los demás ciudadanos. El legislativo y el ejecutivo tienen jueces especiales para ellos. El legislativo y el ejecutivo tampoco se controlan mutuamente. Por resumirlo son la misma cosa.

-El poder ejecutivo nombra, negociando con la oposición, la cúpula del poder judicial, con lo que éste lo último que puede hacer es controlar al ejecutivo o al legislativo que le da legitimidad.

-¿La prensa? En su mayor parte está subvencionada por el ejecutivo directa o indirectamente: televisiones nacionales, autonómicas, locales, periódicos, concesiones de radio. Con lo que es un milagro que ejerza ningún control efectivo sobre el ejecutivo.

-A esto sumemos que hay demasiadas leyes. Cuando hay congreso, senado, autonomías, diputaciones, ayuntamientos que no paran de legislar y de emitir normativas, se crea una sopa de leyes. Pero esas leyes están propuestas, curiosamente, por el ejecutivo. Es materialmente imposible ‘no pecar’ con tantos ‘mandamientos’. Estas leyes nos controlan o nos desorientan a los ciudadanos. En raras ocasiones controlan a los políticos.

-Para que las cosas funcionaran sería preciso que:

1/ El ejecutivo lo eligiera el pueblo en votación independiente de la del poder legislativo. Eso significa sistema presidencial. Mejor a dos vueltas, con mayoría absoluta necesaria, para que no haya dudas de quien manda.

2/ El legislativo fuera mucho más reducido (sobra el senado, por supuesto) y elegido por listas abiertas en las que los votantes mandaran y no los partidos. Evitando que minorías nacionalistas tuvieran una representación magnificada, con lo que no habría que hacerles siempre concesiones para gobernar. Y en tiempo distinto de las elecciones presidenciales para que el gobierno no tuviera 4 años de manos libres.

3/ El acceso al poder judicial fuera por oposición y los legisladores y los ejecutivos no tuvieran ningún estatus de privilegio.

4/ Las autonomías fueran exclusivamente de caracter administrativo, como sucursales del poder central, sin capacidad de legislar, sin presupuesto propio. Como alternativa, pasar a un estado federal en el que no hubiera duplicación de funciones.

¿Hay alguien que esté peleando por estos principios como primera prioridad, aunque sea tímidamente ?

Si la respuesta es no, o no somos mayoría, no hay nada que hacer. Será imposible erradicar la corrupción, porque faltarán controles o elementos disuasorios suficientes. Confiar en la buena voluntad de los políticos es como poner puertas al campo.

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Un comentario en “Puertas al campo: Porqué no es posible erradicar la corrupción confiando sólo en la buena voluntad de los políticos

  1. La respuesta es Si, pero no somos mayoria porque falta mucha información…
    En internet estamos solamente unos pocos privilegiados que podemos disfrutar de post como éste y aún así, cada entrada de personas preocupadas en la regeneración democrática de la sociedad tiene un puñado de lectores que para nada abarcan la inmensa masa social que componemos, por tanto no llegamos a ser masa crítica…
    Hay que hacer mas, mucho mas pero empezando por lo obvio, la independencia de poderes y la libertad en los medios de comunicación para que estén al servicio de las demandas de los ciudadanos y no serviles de los poderes políticos
    Saludos

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