Antropología de los sentidos

Los sentidos estaban en el cuerpo de los antecesores humanos antes de que los pudieramos considerar humanos. Por tanto su uso antropológico se basa en una modificación del uso que tenían los sentidos en nuestros antecesores.

OÍDO.- Es el sentido de la alerta: se usa para prevenir los peligros que no se ven, pero que pueden anticiparse con su ayuda. Mediante el oido, con sonidos producidos de manera que sorprendan, puede provocarse la alerta y llevar al oyente al pánico; o a sentir cualquier sentimiento, como suele suceder en las películas, que el sonido anticipa y refuerza el sentido y mensaje de la escena. La música que es “la ciencia de los sentimientos” permite, mediante la disposición adecuada de sonidos y de silencios, llevar al oyente a estados de ánimo muy diversos y alcanzar estados de gran satisfacción. Todo lo impersonal que resulta la vista, que evita el contacto directo, lo compensa el oído, que percibe la cercanía y la profundidad.

VISTA.- Sirve para conocer a distancia la situación en que uno se encuentra. Por eso el invento del telescopio, del microscopio y de la televisión para ver cosas ‘lejanas’, así como las publicaciones gráficas, dan lugar a pensar en una civilización ansiosa de conocer un entorno cada vez más extendido a lo grande, a lo pequeño a lo lejano, de saber adonde va … o que se encuentra perdida. La vista es también el órgano d la anticipación, pues con gran frecuencia hacemos previsiones. De tal manera que para que un asunto se lleve a cabo es necesario visualizarlo previamente como si estuviera ya terminado. Si no se visualiza mentalmente lo que se tiene que hacer, se olvida o se hace mal. La vista contribuye también a memorizar situaciones reales o de entrenamiento. Es un sentido básico para el aprendizaje.

Vista y oído

 

OLFATO.- Es el sentido que nos da idea del agrado, relacionada con el beneficio supuesto del disfrute de lo olido: bien sea alimento, bien sea otra cosa, como el trato con otras personas. Un olor desagradable es un impedimento radical en una relación. En el lenguaje ordinario se nos descubre que el olfato es capaz de distinguir lo que conviene y lo que no asociado al mundo del negocio, como da a entender la expresión “tener buen olfato para los negocios”

TACTO.- Es el sentido de la proximidad. Con el tacto percibimos un peligro que ha sido capaz de superar las ‘barreras’ puestas por el oído y por la vista hasta llegar al contacto directo, y sabemos los daños físicos producidos por una agresión externa. Con el tacto de la persona que nos protege nos sentimos a salvo. Sin contacto físico estamos evocando distancia. Para sentirnos unidos a otra persona necesitamos su contacto, y para distinguirnos de los demás evitamos su contacto. Complementa al oído y a la vista.

GUSTO.- Simple apéndice del olfato: A pesar de ello todas las celebraciones incluyen comida. Pero posíblemente por el significado que da la comida, relativo a la abundancia que se disfruta en el lugar y el trato amable que lleva aparejado recibir comida del anfitrión. Es un mensaje que entienden todos los animales: si les ofreces comida, se sienten a gusto y se hacen amigos.

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