CONDUCTA.- P2C4-5- Vicios

Vicios (lo que cuesta de conseguir produce placer)

Podemos considerar como VICIO todo acto repetido periódicamente que tiene como objeto la consecución de placer mediante acciones a las que se les ha dotado mayor placer que el que les correspondería por su utilidad ‘normal’, o el que tendría asociado ‘normalmente’.

Antes de analizar un ejemplo concreto veamos una manera sencilla de aumentar el placer de una acción ya de por si placentera: cuando llevamos mucho tiempo sin comer ‘todo nos parece bueno de comer’. A los soldados y a los internos de un colegio que están más encerrados y ven menos mujeres, se les aviva el apetito sexual. La norma sería pues que cuando algo cuesta más de conseguir, si ya es de por si placentero o puede ser fuente de placer, entonces más placer hay relacionado con el hecho de conseguirlo.

Por su importancia social, económica y para la salud, veamos el ejemplo concreto de EL VICIO DE FUMAR: El acto de respirar apenas tiene asociado ningún placer. El no poder respirar bien por culpa de un resfriado o porque hay humo en la atmósfera, en cambio es muy desagradable (indicando de paso y por contraste la importancia del acto de respirar).

Pero si voluntariamente y según una técnica aprendida a la que generalmente al principio se le asociaba un prestigio (que también actúa de móvil de conducta contribuyendo a dar placer), marcamos nuestras aspiraciones de aire con productos (humo) que se notan por donde pasan, notaremos cómo respiramos. De esa manera, un acto involuntario pero importante, se habrá hecho además de voluntario, totalmente definido. Debido a su importancia y siendo ahora ya un acto consciente, llevará asociado un placer.

Consecuencia de lo dicho anteriormente, es tan grande nuestra avidez por el placer, que hemos encontrado la manera de encontrar placer incluso en el acto de respirar, de tal forma que el placer de fumar es en realidad el placer de respirar. Cuando más cuesta respirar, más placer se siente al notar que lo hacemos: como el humo dificulta la respiración sin impedirla, produce placer. Si la dificultad de respirar fuera permanente sería desagradable y es por lo que aunque seamos fumadores no nos gusta respirar en una habitación llena de humo.

Puede dejarse de fumar haciendo consciente la acción de respirar mediante técnicas de relajación, sin ser ya necesario para ello ya el humo del tabaco.

De la misma manera podría sentirse placer en la realización normal de la función de cualquier órgano si se consigue de algún modo sentir que actúa o trabaja dentro de nosotros, cumpliendo la misión que tiene asignada. En la base de todos los vicios conocidos es posible encontrar una explicación basada en el principio expuesto.

El ser humano emplea los vicios como escape de la ansiedad. como veremos más adelante, pero independientemente de para qué sirven los vicios está la cuestión de como pueden instalarse en una determinada conducta, y eso es precisamente lo que acabamos de ver.

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