CONDUCTA.- P2C4-6- La Reproducción Como Defensa

La reproducción como defensa: sexualidad y Reproducción Cultural

La reproducción es una manera de defender nuestro equilibrio, porque nos permite sobrevivir aún después de muertos.

NOS REPRODUCIMOS PARA DEFENDERNOS

Los seres vivos se reproducen en sistemas idénticos a ellos por lo que, asegurando de algún modo que esta reproducción siga efectuándose generación tras generación, un determinado individuo en realidad no muere nunca del todo, como una llama que continua en un fuego que no se apaga nunca, pues continúan habiendo seres idénticos al primer individuo a lo largo del tiempo. De ello se deriva la gran cantidad de placer involucrada en todo lo que está relacionado con la reproducción: Esa gran cantidad de placer está indicando a las claras la gran importancia que tiene para la conservación de los individuos.

Cada especie y dentro de cada especie cada raza tiene una SEXUALIDAD propia o conjunto de acciones relacionadas con la reproducción. Todo ello favorece la unión, para ‘procrear’, de seres semejantes. Con ello, los hijos resultantes son también muy semejantes a sus padres. Dentro de la misma especie y de la misma raza en la formación de la pareja se busca al individuo del otro sexo más idóneo para cada cual. En las sociedades humanas la idoneidad depende de la cultura de esa sociedad particular.

El instinto nos impulsa a buscar la pareja ‘ideal’ que nos atrae físicamente por la perfección de sus formas y mentalmente por sus ideas o porque ‘piensa como nosotros’ o porque es como a nosotros nos gustaría ser o porque ‘es distinta a las demás’ (es decir: aporta grados de libertad y creatividad distintos que nos atraen como proyecto). A ese instinto se superponen y con frecuencia predominan los intereses del grupo con la presión que ello supone para que la elección sea la más idónea al grupo (familiar, y social en general).

De cualquier modo el matrimonio que es la institución que engloba o regula la unión de pareja, sirve a los fines de la reproducción de los individuos de la pareja, pero también de toda la sociedad, puesto que primero está la influencia ya indicada de los demás miembros del grupo y segundo los matrimonios se celebran en público entre los demás constituyentes del grupo.

Al final la pareja se forma como un compromiso entre la reproducción propia y la de nuestro ideal encarnado por nuestras apetencias o por las conveniencias del grupo. Del resultado práctico de dicho compromiso depende en gran medida la mejora de la especie en cada generación. La elección de la pareja es uno de los actos más importantes de la vida humana y, como hemos visto, resulta ser también un acto defensivo (de lo que encarna nuestro ideal).

En cuanto a la Reproducción Cultural definida en el apartado P1C2-5-ReproducciónCultural, hay que decir que la reproducción de nuestras ideas en otra persona, la imposición de nuestros criterios, etc. son actos sociales que contribuyen a defender nuestro equilibrio porque cuanto en más sitios haya parte de nosotros (nuestras ideas), el ambiente nos será más propicio y menos agresivo. Por ello la búsqueda de personas en las que imponer nuestras ideas es muy importante en nuestras vidas.

Es asímismo este el mecanismo que emplean los grupos de presión social para asegurarse una mayor estabilidad e influencia, mediante la propaganda más o menos explícita o sutil.

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