Prestigio y equilibrio social

El equilibrio social no tiene que ver tanto con el “reparto de la riqueza” como algunos pretenden, sino más bien con que cada cual reciba de la sociedad aquello que merece, que está relacionado a su vez con lo que aporta a la sociedad, de acuerdo a su capacidad. El prestigio es un mecanismo empleado por los grupos sociales para premiar a los que más aportan de acuerdo a los valores imperantes en el grupo. El prestigio es manipulado por los medios sin que nos demos cuenta. En la sociedad se producen desequilibrios importantes cuando una élite sin mérito alguno, pero que ha conseguido una cierta relevancia o prestigio en su grupo, vive en el paraíso colmada de privilegios, mientras que otros están abocados, sin quererlo, a vivir sin techo

Este post es el resultado de unir cuatro de los capítulos que tratan del prestigio y del equilibrio social, de mi ensayo sobre la Conducta Humana, a los que les he añadido unos comentarios. Creo que el asunto es interesante. De hecho mi capítulo de la Conducta sobre equilibrio social es uno de los más leídos de este blog y valía la pena ponerlo en su contexto, en su relación con el prestigio.

Amanecer en el paraíso

Prestigio

Puede definirse como PRESTIGIO toda situación de dominio que una persona puede tener sobre otras en determinados aspectos, en los que ha actuado siguiendo la moral del grupo. Por ejemplo: un buen médico puede adquirir prestigio por su actuación como médico salvando la vida a otras personas del grupo con una actuación excepcionalmente benéfica, descubriendo tratamientos más eficaces contra enfermedades penosas.

Hay que recalcar que para conseguir prestigio es preciso seguir la moral del grupo, porque otro tipo de dominio podría obtenerse siguiendo la moral individual, es decir: del egoísmo personal y no daría lugar a ningún prestigio. Por ejemplo el dominio de una determinada situación que tiene el atracador de un banco sobre los empleados del mismo no produce ningún prestigio del atracador entre los empleados del banco (Dicho sea de paso sí puede producir prestigio entre los empleados y en la sociedad en general la actuación del policía sagaz que acaba por detener al atracador, si este es supuestamente de difícil captura).

El prestigio se obtiene por lo tanto como un premio que da la sociedad a los miembros que se destacan en el cumplimiento de sus obligaciones con ella.

El prestigio puede estar basado en hechos reales o imaginarios pero en ambos casos el efecto es el mismo: lo importante es que la sociedad crea que uno de sus miembros le es útil.

La Función Del Prestigio

La función que desempeña el prestigio en la sociedad es el de indicar las acciones de sus miembros que más cooperan a la conservación o mejora de la misma, considerada (la sociedad, el grupo) como un individuo.

El prestigio es, pues, para la sociedad (o grupo) y respecto de la moral de grupo, lo mismo que el placer para el individuo, respecto de la moral individual.

La cantidad de prestigio que una persona miembro de una sociedad puede conseguir por una o muchas acciones en una sociedad es el índice de la estabilidad adicional que consigue la sociedad por sus acciones.

EL PRESTIGIO ES EL ÍNDICE DE LA ESTABILIDAD CONSEGUIDA POR UNA SOCIEDAD MEDIANTE LAS ACCIONES DE UNO DE SUS MIEMBROS, AL CUAL SE LE PREMIA RECONOCIÉNDOLE UNA PARCELA DE DOMINIO SOBRE LOS DEMÁS EN PROPIEDAD COMO PREMIO POR SUS ACCIONES

Un ‘corolario’ o reflexión adicional sobre lo anterior es que por las acciones que premia una determinada sociedad (léase partido político, iglesia, nación, pueblo, club de amigos de una determinada actividad) puede valorarse qué temas hay de importancia real para esa sociedad.

Nada corresponde al azar en el comportamiento humano, e inexorablemente una sociedad premia ‘realmente’ a quien quiere.

No hay otra mejor manera de conocer ‘realmente’ como es y cuales son los fines ‘reales’, que analizar quien y por qué tienen prestigio en la sociedad. Una sociedad que prestigia más a un farsante (de cualquier clase), a un cantante, a un deportista que a alguien que trabaja de manera anónima para conseguir que todos los anteriores (entre otros e incluyéndose a si mismo) coman y vistan y tengan casas y coches para disfrutarlos o lucirse, no hay que engañarse, es eso exactamente lo que quiere.

Como en el tango de Gardel con mucha frecuencia en nuestra sociedad humana actual “vale más un burro que un gran profesor”, aunque solo sea por la ‘cadena’ que se produce entre muchos a los que les gustaría verse en la situación del prestigiado ‘burro’ porque jamás podrían aspirar a ser ‘grandes profesores’, y que de esa manera contribuyen a premiar al ídolo de sus aspiraciones. Lo que pasa es que es mucho más difícil pensar que uno puede ser importante por su trabajo de años que aspirar a dar en poco tiempo el ‘pelotazo’ adecuado mediante trucos económicos o políticos, con ayuda de otros muchos en idéntica situación.

Refugio de un sin techo en la calle

Los Beneficios Del Prestigio

Naturalmente el prestigio no es solo un ente ideal sino que proporciona beneficios tangibles al individuo que lo consigue.

En las sociedades actuales humanas, todo lo que tiene alguna utilidad o valor para sus componentes se mide en dinero: un médico prestigioso puede cobrar mucho dinero por su trabajo; unos productos prestigiosos por su ‘calidad’ o ‘diseño’ son más caros. Si un producto o servicio prestigioso es caro, su consumo es un privilegio que da dominio sobre el que no puede consumirlo y tiene entonces la virtud de premiar a su usuario a la vista de los otros.

Por tanto todo lo relativo al prestigio sigue las mismas reglas que nuestra actuación en general (es decir, sin considerar si los prestigios proceden del medio social). En efecto: cuando una persona actúa según la moral de grupo y da algo al grupo, ‘de rebote’ recibe algún beneficio, con lo que se satisface su moral individual. Por ello puede afirmarse que la moral individual sería suficiente para explicar el comportamiento humano.

Así, la moral de grupo es un concepto útil para analizar las acciones en que el premio no se consigue inmediatamente después de realizada una acción (muy característico de la intervención de modelos de información, que siempre ‘ralentiza’ los sucesos encadenados por una relación causa-efecto).

Es como si nuestra vida en sociedad, además de ser más cómoda por suponernos menos esfuerzo gracias a la especialización de cada uno en su aportación a la comunidad, nos reservara aquello que damos de más sobre lo que se nos exige, para devolvernos ‘beneficios’. El derecho a recibir beneficios o premios de la sociedad se acredita por la dosis de prestigio que puede exhibirse.

Equilibrio Social

El concepto de equilibrio social puede considerarse desde dos aspectos: equilibrio en el interior de cada grupo y equilibrio entre los distintos grupos de una sociedad.

En el interior de cada grupo se establece un equilibrio entre dos tendencias: por una parte las acciones por las que cada miembro aporta algo de utilidad para todos los demás y por otra las acciones por las que cada uno recibe del grupo unos beneficios proporcionales (o equivalentes) al grado de estabilidad que con su acción dio al grupo y por lo tanto proporcionales al prestigio de que goza entre los miembros del grupo.

Este equilibrio sólo es estable cuando cada miembro recibe una cantidad de beneficios (en los que está incluida por ejemplo su participación en las decisiones o poder del grupo), EQUIVALENTE a lo que proporciona al grupo.

Naturalmente la moral individual obliga a sacar el máximo partido de la vida en sociedad y algunos individuos se apoderan de más de lo que les corresponde y crean mecanismos que impiden a los demás recuperar lo que les pertenece. Se crean las clases.

Este apoderarse de más parte genera una situación injusta, cuyo mantenimiento sólo es posible por el concurso de instrucciones como las fuerzas públicas, las empresas y el propio estado. Aún siguiendo todos los miembros de un estado las reglas del juego explícitas admitidas por el conjunto, las situaciones de desigualdad actúan de estímulo para que los componentes de las clases menos favorecidas actúen de manera que intenten desmontar los mecanismos establecidos, o emplearlos en redistribuir de nuevo los bienes disponibles. Cuando el estímulo es muy intenso se producen las revoluciones violentas.

La única manera de garantizar la paz social es, utilizando el concepto de grupo, que cada grupo social reciba una cantidad de las ventajas que da vivir en sociedad equivalentes a las que aporta a la sociedad.

Es de nuevo un equilibrio de dos tendencias contrapuestas cuyo resultado contribuye a que la sociedad se mantenga estable de forma global, como el metabolismo mantenía estable al ser vivo del que forma parte. Como este equilibrio se establece de forma espontánea esta es la situación de menos energía y por tanto la más invariante o estable.

PARA QUE UNA SOCIEDAD SEA ESTABLE CADA GRUPO SOCIAL DEBE RECIBIR DE LA SOCIEDAD TANTO COMO LE APORTA

Los grupos sociales (o clases), se comportan pues como individuos y ello debido a que en realidad representan sumas de intereses particulares iguales o muy parecidos. Los grupos sociales son tan egoístas como cada individuo por separado y siguen las mismas normas de comportamiento que los individuos.

El elemento de distorsión en todo esto es que si alguien ha conseguido prestigio con medios extraordinarios, como por ejemplo amparado por campañas mediáticas o por la difusión de una creencia o ideología, como hacen los políticos; o por otras actuaciones que la sociedad valora porque enaltecen el sentimiento de pertenecer a un grupo importante, como hacen los deportistas de élite, entonces recibe una enorme dosis de retribución y de privilegios a costa del resto de la sociedad. Eso es realmente un desequilibro y es indiferente que la acción de estos afortunados aporte ningún beneficio a la sociedad. Basta con que sus miembros así lo crean o lo valoren, manejados por los medios de difusión.

La única forma de romper este círculo perverso es conseguir que los miembros del grupo Piensen Por Si Mismos y valoren en realidad qué les aportan los que tan ricamente viven a su costa y decidan qué ética y escala de valores prefieren seguir. Esto, dadas las circunstancias, sólo puede lograrse en el seno de la familia y con el ejemplo.

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3 comentarios en “Prestigio y equilibrio social

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  2. tema muy importante,esclarecedor para entender que la sociedad tiene sua argucias para empoderar a algunos quienes les dan la oportunidad de prestigiarse, poque no a todos prestigia la sociedad a pesar de que tubiera meritos para ello. guardare el tema en mis archivos para volverlo a leer.

    1. Gracias por tu comentario. El poder sobre los medios de comunicación ayuda mucho a conseguir prestigio y la sociedad no siempre es justa

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