Reciclaje de papel y su límite

Digo de antemano que creo en el reciclaje y que quien ensucia debe de limpiar y pagar los daños producidos. Aunque más importante aún es mejorar los procesos para que no sean contaminantes. El reciclaje es necesario pero no todo puede ser reciclado de forma ilimitada. El reciclaje tiene un límite y, además de ventajas, el reciclaje lleva aparejados también inconvenientes. Hay un punto de equilibrio para estos procesos de reciclaje, que, si se llevan más allá de ese punto, ocasionan problemas no existentes cuando las materias empleadas son nuevas o más nobles.

Inquietud social acerca de los recursos

Hay una corriente en todo el mundo contra las industrias contaminantes y contra el consumo indiscriminado de recursos.

Por ese motivo se nos está educando para que cada vez reciclemos lo más posible. Sin embargo el reciclaje, o incluso la reutilización, no están siempre exentos de problemas. Recientemente se ha informado del peligro de reutilizar ciertos plásticos.

Las industrias papeleras, que son fábricas de gran tamaño, tienen muy mala prensa por la contaminación del medio ambiente que producen y por el consumo de fibras a partir de plantas vivas: árboles. Debido a que el tamaño de las fábricas es grande, cualquier repercusión sobre el medio ambiente también es grande.

Como la mayor contaminación de la industria papelera proviene de la obtención de pasta, la actuación sobre esa parte del proceso es básica.

Así hay un grado cada vez mayor de concienciación a favor de medidas de control ambiental y depuración de efluentes y en favor del uso de papeles recuperados o reciclados como fuentes de fibras.

Se asume que por cada Kg de fibra nueva que se evita consumir por la vía de emplear papeles ya usados como materia prima, implica necesitar 1 Kg menos de pasta o 2 Kg menos de materia viva que se preserva, pues para obtener 1 Kg de pasta se emplean 2 Kg de madera. Por este motivo el uso de papel recuperado está siendo cada vez más un objetivo social, asumido por grupos cada vez más numerosos.

Limitaciones y efectos adversos del reciclado y del uso de ‘papeles ecológicos’ conteniendo pasta poco blanqueada.

La defensa del uso de papel reciclado es asumible por principio, si bien hay que hacer matizaciones. Por ejemplo la industria papelera es la que más madera consume, pero no deja los montes arrasados tras su paso, sino que es también la industria que más contribuye a la forestación de los montes, incluso en zonas donde no había árboles anteriormente, y también se encarga del aseo de estos, evitando incendios.

En efecto: un bosque propiedad de una industria papelera tiene que estar cuidado y limpio de ramas y rastrojos que puedan propagar un incendio que dejaría sin materia prima a la fábrica. Por tanto, de manera global, la industria papelera no es especialmente dañina para los montes, de la misma forma que en general, el uso agrícola de la tierra evita o revierte la desertización.

El uso de papel recuperado como materia prima es una fuente alternativa de fibras, pero no totalmente libre de problemas medioambientales, ya que los tratamientos de papelote requieren el uso de productos químicos que también contribuyen a la degradación de las aguas y el medio ambiente en general.

Debido al consumo cada vez creciente de papel en el mundo, a pesar del uso masivo de ordenadores o por esa misma causa, y a la imposibilidad de recuperar el 100 % del papel usado, el uso del papel recuperado para fabricar nuevo papel está limitado de manera natural. Además una fibra usada una y otra vez se vuelve inútil por su degradación.

El mecanismo que regula el uso de papel recuperado es, como casi para todo lo que sucede en nuestra sociedad, un mecanismo económico: la pasta de papel recuperado, al ser más barata que la obtenida a partir de árboles, se emplea para abaratar y competir en aquellos productos que no tienen unos grandes requerimientos de durabilidad y son de consumo masivo: papel higiénico, papel prensa y embalaje.

La práctica de usar fibra recuperada se suma al uso creciente de fibra poco blanquedada. En estos tipos de pasta el proceso de blanqueo que separa las fibras de las otras materias no celulósicas de la madera no se apura, dando lugar a una pasta menos blanca. Se consumen menos productos químicos y menos energía y se obtiene un rendimiento mayor en peso de pasta a partir de la misma cantidad de madera, pero la calidad de esa fibra es menor y se degrada con el paso del tiempo haciéndose más oscura y frágil.

Lamentablemente al usar pasta recuperada o poco blanqueada en papel para documentos y para libros, estos se convierten en productos perecederos, van amarilleando con el tiempo y no sirven para transmitirlos a la siguiente generación como ocurría con las cartas, los diarios personales y los libros de antaño. Cada vez es más difícil encontrar un buen libro impreso sobre buen papel. Puede que las editoriales piensen que con ello venderán más libros al hacerlos casi un objeto de usar y tirar, pero el hecho es que a mi me incitan a mantener mi biblioteca y leer cada vez mediante más libros electrónicos, que siempre tienen la misma textura y calidad y que si los presto, no se deterioran…

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