El final del Homo Sapiens? Nuestra especie podría estar extinguiéndose

El Homo Sapiens teme a un desastre natural de colosales dimensiones, como la caida de un gran meteorito, una erupción volcánica, una gran epidemia letal, sin percatarse de que puede que ya haya empezado su final de una forma paulatina e inadvertida, como consecuencia de su modo de vida.

Periódicamenge salen agoreros para anunciar una u otra forma del Fin del Mundo. Los favoritos son los que suponen un gran cataclismo. Se presta más a la dramatización en forma de película con una buena dosis de efectos especiales.

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Fuegos artificiales: A los Homo Sapiens nos encanta jugar al Fin del Mundo

Sin embargo, podría ser que nuestro modo de vida sea el auténtico Angel Exterminador de nuestra especie y que el proceso de destrucción no solo haya empezado sino que sea imparable.

Nuestro modo de vida ha cambiado más desde la Revolución Industrial que en todos los milenios que han visto los pasos de la Humanidad sobre la Tierra. Se han dominado fuentes de energía, se ha logrado producir alimentos para una creciente población y el conocimiento científico ha dado explicación a muchos de los enigmas que han maravillado al Homo Sapiens desde su aparición.

Incluso en el transcurso de una sóla generación hemos pasado de ir a pie y en bicicleta a todas partes, a usar el automovil y los medios públicos de transporte de manera masiva. Antes era normal que la fábrica, el campo o la oficina estuvieran a corta distancia de la vivienda, ahora dependemos de los medios de transporte para ir el trabajo. Antes teníamos la radio y, no en todas las casas, el teléfono; para leer artículos de opinión, comprábanos el periódico. Ahora nos comunicamos con el móvil y por internet en mail, facebook, twitter, blog y whatsapp y la opinión la creamos nosotros en la web 2.0.

No tenemos grandes depredadores a los que temer y nosotros mismos nos comportamos como tales respecto de otros humanos en determinadas circunstancias. Tenemos medicinas y remedios químicos y quirúrgicos para cada enfermedad o trastorno. Por supuesto todos ellos con efectos secundarios o contraindicaciones. Hemos pasado de la lucha por la supervivencia a una vida mayormente sedentaria. De Homo Sapiens que se hacía preguntas y buscaba soluciones, a animales estabulados y sedentarios, con la mayoría de las necesidades básicas cubiertas, es decir Homo Sedens.

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El acueducto de Segovia: obra del Homo Sapiens

El cambio en la forma de vida es mucho más profundo que el aparente. Lo que comemos, sea de origen vegetal o animal, está modificado y no es ni mucho menos natural. A los animales les dan de comer piensos elaborados en los que se incluyen componentes elegidos por los humanos, no elegidos por el ganado de forma espontánea. Se les administran antibióticos y hormonas. A las plantas se las trata con productos fitosanitarios que previenen plagas, con hormonas del crecimiento, con herbicidas, se les riega con agua que lleva abono artificial. Todos recordamos el problema del mal de las vacas locas, creado por alimentar herbívoros con harinas de origen animal.

Nosotros mismos cocinamos los alimentos. Están más buenos, pero no sabemos a largo plazo de qué forma puede influir en nuestra especie la ingesta de productos modificados por el fuego, por procesos de conservación o que contienen toda clase de aditivos. Y que provocan necesariamente un sobrepeso en nuestros organismos, porque no comemos cuando tenemos necesidad sino siguiendo condicionantes sociales y costumbres. La obesidad es uno de los principales problemas sanitarios de la población actualmente.

Así que vemos que nuestra vida transcurre de una forma que intelectiva y físicamente no ha de esforzarse por la supervivencia, afectivamente depende de medios de comunicación a distancia, químicamente basada en ingerir alimentos que no existían antes y en exceso y medicinas de las que no conocemos sus efectos en el muy largo plazo. Esto no puede llevar a los mismos resultados que hasta ahora para la especie.

Para completar el cuadro, nuestra sociedad es extremadamente compleja, de forma que todo depende de todo. Y al final todo depende de la energía. Si no tuviéramos asegurada la producción de energía, se desmoronarían nuestras redes de comunicación, internet, las bases de datos. No tendríamos más oportunidades que un Neardental (ya extinguido) sin todas las ayudas que nos proporciona la civilización.

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Experimentando en la cocina: tortilla de papas, queso y pimiento

El Homo Sapiens podría estar dando lugar, sin percatarse, a una nueva especie, adaptada a un mundo con menos dificultades, con una gran dependencia de la tecnología y sin  una selección natural de los mejores; basta con ver los políticos que gobiernan en todas partes, para demostrar esta afirmación. Por tanto esta nueva especie sería mucho más sensible a cualquier cambio que pudiera ocurrir por agotamiento de las fuentes de energía, por un fallo de los sistemas informáticos que contienen de hecho todos nuestros conocimientos, por una variación repentina de las condiciones del medio ambiente…

El Homo Sapiens podría ser una especie en peligro de extinción.

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2 comentarios en “El final del Homo Sapiens? Nuestra especie podría estar extinguiéndose

    1. Los servidores de internet para que podamos leer esto también consumen energía. Todo depende de lo mismo y estamos consumiendo en una generación nuestras reservas actuales… Si no se desarrolla rápido la energía de fusión estamos ante un severo problema.

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