El ser humano es inteligente, la masa es ovejuna

La riqueza del comportamiento tiene que ver con los medios que emplea el sistema para comunicarse. Es cuestión de las interfases. El individuo es rico en clases y tipos de comunicación pero la masa solo reacciona ovejunamente. La masa es un fenómeno generalmente ciudadano, ya que en la ciudad hay suficiente población que en un momento dado puede asumir un propósito común y el medio es suficientemente hostil para actuar como un bloque, contra el enemigo.

Típico ambiente ciudadano hostil
Típico ambiente ciudadano hostil

Tomémoslo como un axioma, para evitar demostrarlo. O como diría un intelectual, que sea “una hipótesis de trabajo”. Un ser humano es un sistema que emplea masívamente la reproducción cultural, en los términos definidos en mi teoría sobre la conducta. Eso significa que un ser humano tiene y usa una enorme variedad de recursos de comunicación. Lo cual aporta una riqueza sin límite de matices a los datos, opiniones, sentimientos, deseos expresados por los seres humanos en su comunicación con otros. Además, los seres humanos, gracias a ser sistemas en equilibrio, tienen una personalidad compleja, cierto grado de movilidad y de elección, que les permite emigrar, innovar, decidir, etc.

La masa en cambio se comporta como un individuo simple y egoísta con instinto de huir o atacar. En la masa desaparece la multiplicidad de comunicación que proporciona la interfase humana. Es debido a que la acción de la masa se percibe como la suma de las acciones individuales, de tal forma que solo se manifiestan las que no se anulan mutuamente por ser divergentes a escala individual. Si la mayoría de los miembros de una masa gritan un lema al mismo tiempo se entiende, pero si cada uno grita su propio lema o lo hacen sin coordinarse, sólo se percibe un sonido caótico. Caótico es también el resultado de una acción violenta de la masa agitada.

Y hay expertos en explotar el escaso potencial de comunicación de la masa tocando sus interfases con mítines y manifestaciones. Es la forma de unificar la intención de los componentes de las masas: exhibir enemigos comunes e instarlos a actuar en contra de ellos. Triste decirlo pero se puede dirigir también la masa, y así se hace, con perros digitales, igual como los pastores controlan las ovejas. Esto es más cierto en un mundo como el que vivimos cada vez más digital.

Algunos tienen el máster de agitación de la masa, para lanzarla contra sus enemigos políticos de forma precisa. La masa siempre ha actuado como brazo ejecutor de expertos en manejar a sus constituyentes, herbívoros ovejunos sin demasiado espíritu crítico para pensar por si mismos. Hay que ser ganadero para entenderla y controlarla. Quizá la clave de la clase de educación que se ha estado impartiendo durante demasiados años sea que sirve para este fin. Daría la impresión de que a muchos políticos no les interesa la excelencia de sus gobernados, sino más bien tener gentes a las que modelarles el pensamiento, y sobre todo la acción, a su aire.

El mejor antídoto que se me ocurre de este mal es practicar el #piensaportimismo y, como anexo, #gratisnotrabajo (yo no le hago la salsa gorda al agitador o al pastor de turno).

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