Ir (pero ya no volver) a Marte

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 5 de mayo de 2014
“Mars One (en español Marte Uno) es un proyecto privado y televisivo llevado a cabo por el investigador holandés Bas Lansdorp para establecer una colonia humana permanente en Marte. El plan es mandar satélites de comunicación al planeta en 2018 y luego de varias etapas, finalmente lanzar en 2025 un primer equipo de humanos en Marte para que vivan permanentemente y enviar un nuevo equipo de cuatro astronautas cada dos años tras el envío inicial.”

“Mas de 200 000 personas … mandaron solicitudes como postulantes para viajar sin retorno al planeta rojo … 1058 candidatos fueron seleccionados para el período de entrevistas.”

(citas de Wikipedia)

Uno de los sueños del ‘ser humano’, es ser capaz de visitar otros mundos. La realidad, tozuda, nos pone en nuestro sitio. Las distancias a recorrer son astronómicas, nunca mejor dicho. La Luna está a ‘solo’ tres días de viaje desde la Tierra, pero el robot Curiosity, para llegar a Marte tardó 8 meses, 80 veces más tiempo. Ya solo el viaje debe ser de lo más aburrido, y eso que es nuestro vecino exterior más cercano. Pero lo que espera no es mejor.

En Marte los cuerpos pesan apenas un tercio de lo que pesan en la Tierra. Su velocidad de escape, 5Km/s, aunque 45% de la velocidad de escape de la de la Tierra, aún requiere mucha impulsión para poder escapar de su atracción gravitatoria. Los astronautas que fueron a la Luna en 1.969 pudieron volver porque su velocidad de escape era solo 21% de la terrestre. Los primeros astronautas que vayan a Marte, será para quedarse, porque allí no hay ni combustible ni infraestructura para permitir el regreso. Y como tendrán que quedarse, tendrán que ser capaces de producir alimentos, para poder sobrevivir, aunque vayan precedidos por aprovisionamientos.

Tampoco hay oxígeno ni agua líquida que tendrán que obtener. La presión atmosférica en Marte es sólo el 0,6% de la que disfrutamos aquí. Esa pequeña capa atmosférica, es casi todo CO2 y no protege de la radiación del Sol. En cuanto a la temperatura oscila entre -87ºC y -5ºC. En la Tierra va de -89ºC a +57ºC, pero con un valor medio de unos 14ºC, que es lo que permite tanto el agua líquida, de la que tenemos en abundancia en la Tierra, como la vida. Las condiciones de Marte obligarán a ir siempre resguardados o enfundados en el traje de astronauta. Allí ducharse es un verdadero lujo.

Para completar el cuadro, las comunicaciones con la Tierra tienen un retraso de un cuarto de hora, que es lo que tarda un mensaje en llegar a la Tierra. No hay manera de mantener una conversación fluida.

Con estos datos sorprende que haya tantos voluntarios para dejar nuestro planeta y colonizar Marte. ¿Qué es lo que les mueve? Ni dinero ni comodidades. Pero ha de ser algo muy potente. A ver si es que somos hijos de las estrellas y anhelamos volver a ellas…

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2 comentarios en “Ir (pero ya no volver) a Marte

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