¿Demasiadas superestructuras?

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 19 de mayo de 2014

En Wikipedia encontramos que “… la … infraestructura es la base material de la sociedad … Incluye las fuerzas productivas y las relaciones de producción. De ella depende la superestructura … las formas jurídicas, políticas, artísticas, filosóficas y religiosas … Los aspectos estructurales se refieren a la organización misma de la sociedad, las reglas que vinculan a sus miembros, y el modo de organizar la producción de bienes”.

La organización o superestructura de nuestra sociedad en los últimos años ha crecido de una forma imparable. Con la constitución del 78, se incrementó la organización: Internamente las Cortes se ‘multiplicaron’ en Congreso y Senado, aparecieron las comunidades autónomas, con sus consejerías, sus parlamentos regionales y otros órganos copia de los nacionales, pero manteniéndose las provincias con sus diputaciones. Los gobiernos civiles se sustituyeron por las subdelegaciones del Gobierno. Los ayuntamientos aumentaron también su poder constituyendo en su seno pequeños mini-parlamentos. Es decir, hubo un aumento neto de la superestructura nacional, al menos formalmente. Se crearon órganos nuevos sin quitar otros existentes. A lo más cambiando su nombre.

En el ámbito supranacional nos hemos dotado además de todos los órganos representativos, ejecutivos-organizativos y jurisdiccionales europeos: el Parlamento, la Comisión, el Tribunal Europeo de Justicia… Un cambio que se produjo de nuevo sin menguar lo más mínimo la superestructura nacional preexistente. Ahora tenemos al menos 5 niveles de organización. Dos más que hace veinte años: ayuntamientos/diputaciones/comunidades autónomas/Gobierno nacional/Unión Europea.

Podríamos suponer que en una sociedad en la que las nuevas tecnologías pueden acercar al ciudadano y facilitar todas las gestiones que puede hacer con los poderes públicos, la estructura debería ser más simple. Podríamos suponer que como algunos asuntos se organizan a escala europea, sobrarían medios creados para el mismo fin, que antes eran necesarios, a escala nacional.

Aumentando la superestructura, lógicamente, ocurren varias cosas: La más evidente es que la carga sobre la base, o sea sobre los hombros de los ciudadanos, es mayor. Otro resultado es que si todos los órganos legislativos y normativos legislan a la vez, es prácticamente imposible conocer todas las leyes, reglamentos, normas, acuerdos que son de aplicación y afectan a una determinada parte de la sociedad. Vivimos inmersos en una sopa de leyes. En esa situación es más difícil sacar partido de la ventaja de ser más grandes y mantener la competitividad.

Creo que los partidos que optan a ser representados en las instituciones europeas deberían abordar seriamente el asunto de reducir de forma sustancial la carga de toda esta superestructura que se come una parte de nuestros ingresos, crea más caos y nos hace menos competitivos en un mundo globalizado. Algunas naciones cercanas, acuciadas por la crisis han reducido su estructura territorial, al menos cuantitativamente, agrupando regiones, provincias o municipios. Algo es algo.

Me temo que no he oído nada ambicioso por aquí en ese sentido en ninguna de las propagandas electorales.

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