El asombroso fenómeno de la comunicación global

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 22 de septiembre de 2014

Hay tantas líneas de móvil como personas en el mundo. La estadística, que se puede encontrar en múltiples medios, se completa con la observación de que en los países pobres hay gente que no tiene móvil, mientras que en los países ricos hay gente que tiene más de uno. Pero es significativo que el número de líneas sea del mismo orden que el número de personas. En el momento en que la tecnología y la producción a escala lo ha permitido, nuevos usuarios se han ido sumando hasta configurar un mundo en que cada uno puede teóricamente comunicar con cualquier otro. Y lo hace.

Esta semana, en una presentación, vi una imagen esclarecedora: era gente esperando en el momento de la proclamación del Papa Juan Pablo II, que se veía contenta, ‘sin más’, en el seno de una multitud. Y luego el ‘mismo’ momento, pero con el Papa Francisco. La ‘misma’ multitud, pero casi cada uno de ellos llevaba en alto un móvil o una tablet, para hacer al unísono una foto del acontecimiento. Lo impresionante es que solo han pasado unos pocos años desde una escena a la otra. Menos de una generación. Además las fotos tomadas por la multitud se multiplican muchas veces, al circular por los diversos medios: Facebook, Twitter, Whatsapp, etc. que conectan a sus componentes con su ‘otro’ mundo. Ahora al ir en coche, en autobús o en el tren, es como si miles de invisibles cables estuvieran saliendo del medio de transporte y manteniendo la comunicación viva de todos con todos, estén donde estén.

Es de otra generación la escena del adolescente que está ‘usufructuando’ en exclusiva en teléfono fijo de casa y al que hay que llamarle la atención porque “ya está bien de tanto teléfono, y de cuelga tu, no, tu primero”. Es una batalla perdida. Hoy los niños, casi antes de que empiecen a hablar están manejando la tablet o el teléfono de sus padres, que se lo dejan “para que calle” y porque hace gracia ver un chavalín que no habla pero que lo maneja mejor que yo. Es evidente de que el fenómeno ha calado porque hay alguna clase de predisposición en nuestros genes a que sea así.

Yo le veo pros y contras a todo esto. Los pros son que la comunicación global ha acortado distancias para casi todo y las personas nos sentimos menos aisladas; el modo en que manejamos los conocimientos y la información es distinto, pues se recurre a menos bibliotecas al haber más bases de datos on-line; es más difícil que los poderes públicos nos escondan cosas; es más fácil denunciar injusticias; quien quiere hablar con otra persona no tiene excusas. Los contras vienen de la mano de la enorme dependencia que ello conlleva y de la inutilidad que produce sentir de repente que no tenemos el móvil a mano para saber por dónde se llega o qué se sabe de tal cosa.

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