Alarmismos del fin del mundo

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 13 de octubre de 2014

 “6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

6:14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”

(Apocalipsis, Iglesia.net)

En la Historia de la Humanidad se puede detectar reiteradamente un miedo a que sobrevenga el final de la especie. Se manifiesta de diversas formas según la época y el lugar. A veces puede ser consecuencia de una situación que no controlamos. A veces está alentado por nuestro propio comportamiento. Otras proviene de un difuso sentimiento de culpa.

El ébola como ejemplo: una enfermedad voraz, que da muerte a la mitad de los que la padecen. Intentando ver las cosas desde el punto de vista positivo, la otra mitad sobrevive, porque genera las defensas para combatirla. Puede que nuestra sociedad aprenda ahora a defenderse del ébola, precisamente porque ya ha matado a gente que es próxima, y se ha preparado mejor para cuando vuelva a atacar. Otras enfermedades infecciosas que nos han azotado, mermando la población, ya se superaron tiempo atrás con menos medios, como la peste bubónica. En otros casos se ha podido mejorar la esperanza de vida, como en el SIDA y en el cáncer. Y aún en otros se han vencido y erradicado los virus, como por ejemplo en la viruela. Aún así alguna enfermedad más devastadora, que no conocemos, podría acabar con la Humanidad.

La guerra y el despotismo: es otro virus dañino que, aunque no ha liquidado, ha sido capaz de mantener a raya la población humana, como pasó con el Nazismo, la Segunda Guerra Mundial o la actuación de los regímenes comunistas en la URSS, China y el sudeste asiático. En ocasiones, como la Guerra Fría, se pudo desencadenar un holocausto nuclear del que, aunque hubiera sobrevivido parte de la población, ya no hubiera seguido teniendo el mismo modo de vida. Sería posiblemente como alertan algunas películas futuristas, una vuelta a la barbarie, pero sin retorno, pues la radiactividad dura generaciones antes de disminuir su dañino efecto por debajo de los umbrales aceptables.

El final de las fuentes de energía: nos llevaría a un escenario tipo ‘Mad Max’, también con una población mermada y sin recursos, en la que moriría gran parte de la población. De este capítulo sería el ‘Cambio Climático’, pero no está claro que exista, no está claro que sea negativo y no está claro tampoco que, de existir, lo produjera la Humanidad.

Yo creo que los más peligrosos son acontecimientos cósmicos globales, tipo el impacto de otro gran meteorito, como el que acabó con los dinosaurios, de una forma que ‘anticipaba’ poéticamente el Apocalipsis, una serie de macro-erupciones volcánicas, o incluso el crecimiento del Sol en su agonía. Pero estadísticamente eso no ocurrirá mañana. Puede que cuando algo de eso pase nos las hayamos bastado nosotros para acabar con nosotros mismos.

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