Inocentadas

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 29 de diciembre de 2014

El 28 de diciembre se celebra todos los años la festividad de los Santos Inocentes. Según podemos leer en el evangelio de Mateo (el único de los cuatro canónicos que lo relata):

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.” (Mateo 2, 1-2, Bibliaonline.net)

Los Magos, siendo orientados por Herodes para que buscaran en Belén, quedaron en volver y contarle donde estaba el niño,

Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.” (Mateo 2, 12, Bibliaonline.net)

Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.“ (Mateo 2, 16. Bibliaonline.net)

Los Santos Inocentes rememoran la matanza de niños que, según Mateo, ordenó el rey Herodes para intentar evitar que el entonces niño Jesús, proclamado como Rey de los Judíos por los Magos de Oriente, pudiera ocupar su trono.

El hecho, si fuese histórico, sería un despreciable genocidio. Seguro que el autor estaba pensando en el antecedente, también bíblico, de la matanza de los primogénitos en el Egipto de Moisés, como décima plaga, igual de poco edificante, y pretendía demostrar la maldad de Herodes y el peligro en el que siempre estuvo inmerso Jesús en vida. En la antigüedad, la sucesión en el poder (o su impedimento) se realizaba por métodos poco humanitarios y la vida humana parecía tener menos valor, quizá por ser la vida entonces más breve y menos amable.

Por eso resulta muy triste, y en absoluto comprensible, la tergiversación cruel que consiste en que se ‘celebre’ (no ya que se homenajee), una masacre, y aún más difícil de entender, de la forma que se hace, con bromas, malos entendidos, diversión. Aparte de las falsas noticias que aparecen en los medios en el Día de los Inocentes, cualquier particular puede gastar ‘inocentadas’ diversas estos días haciéndose el gracioso.

Sumemos otras ‘inocentadas’ involuntarias o no diseñadas como tales, pero que coinciden a fin de año:

-las huelgas de tren los días en que más perjudican a los que no tienen otro medio de transporte.

-la Lotería, que descuenta para Hacienda un 20% de los grandes premios (además de la parte que no reparte en premios, de los ingresos).

-los grandes discursos de las autoridades, en que el futuro es siempre mejor. Etc.

Inocentadas que suponen una burla añadida al dolor que causan como primera acción inmediata (las habituales y esta clase de malas bromas). Creo que nos definen, a los hispanos en particular, como poco consistentes y con un folclore un tanto extraño. A estas alturas va a ir quedando claro que no me gustan mucho las inocentadas.

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