Secuestros digitales

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 9 de febrero de 2015

Hace ya tiempo, bastante antes de que se hiciera tan patente nuestra revolución digital, sostuve la idea de que las cárceles del futuro no tendrían rejas. Y que consistirían en la desconexión de ‘la red’, en un mundo en que necesitaremos la red para todo: para las relaciones humanas pero también para las compras y suministros diversos, cuando todo funcione como parte de un gran ‘cerebro’ en el que se valorará nuestra aportación particular al todo, en donde lo que hará que podamos optar por algo que queremos serán los créditos que hayamos obtenido en relación al sostenimiento del conjunto de la sociedad. O sea una especie de justicia universal en donde el bien y el mal serán medidos en función de nuestra aportación a los demás. No estoy hablando en términos morales sino en términos de previsión del futuro, una ‘ciencia’ en la que nadie ha acertado hasta ahora.

En este entorno y contexto, sabemos desde hace mucho del peligro que supone la suplantación de la personalidad en internet, por ejemplo en la banca electrónica. Un fraude común es robar las contraseñas con las que accedemos al servicio telemático, con lo que pueden hacer lo que quieran con nuestro dinero, y sin disparar un solo tiro ni exhibir una simple amenaza. Hay muchos avisos sobre esto en internet como para que les descubra el mediterráneo en este artículo. Hay que tener claro que no se debe escribir ninguna contraseña que implique que pueden acceder a nuestro dinero en páginas donde la URL no empiece por “https:”, con la ‘S’ de ‘seguro’, o sea que hay que desconfiar siempre y por sistema de sitios que no sean seguros y que no estén indicados por las autoridades monetarias, o por las oficinas físicas de los bancos donde tengamos los ahorros.

Esta semana he tenido noticia de una novedosa, para mi, forma de estafa por internet. Consiste en que el sufrido usuario recibe un correo electrónico o ‘email’ con un archivo adjunto, de alguien que no conoce pero que por el título o contenido del mensaje invita a abrir el archivo anexo o una dirección web. No pasa nada aparentemente, pero al cabo de un rato se recibe un segundo mensaje que indica que los archivos del ordenador han sido cifrados y que si el usuario quiere recuperarlos ha de pagar un ‘rescate’ por ello. Es el mecanismo del secuestro adaptado a la vida digital. Evidentemente el cifrado de los archivos se puede eludir si uno tiene una copia de seguridad de todo su trabajo, cosa que no hacemos muchas veces por desidia. Pero es una forma de obtener dinero ‘secuestrando’ lo que en realidad tiene mucho más valor que el propio ordenador, que son los datos que maneja nuestra empresa o los particulares.

Moraleja: el mundo está cambiando. No dejen los archivos importantes sin copia diaria de seguridad, fuera del sistema. No abran los correos de gente que no conocen. Y recen lo que sepan.

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