La fragilidad de la vida en la Tierra

Publicado en http://www.castelloninformacion.com el 4 de mayo de 2015

El terremoto de Nepal, con sus miles de muertos y ciudades enteras devastadas, como otras muchas catástrofes naturales, muestran que, aunque vivimos en un mundo con apariencia de estabilidad en el corto plazo, visto desde la perspectiva de las eras geológicas es absolutamente inestable. Catástrofes recientes, como los tsunamis del Índico de 2004, que asoló la costa de Indonesia, o el del Pacífico del 2011 en japón, que provocó el desastre nuclear de Fukushima, causando ambos miles de muertos, son ‘avisos’. Como también lo fue el final de Pompeya en Italia. Todos ellos nos dicen que la Tierra está ‘activa’.

Nuestra proporción humana es insignificante. Lugares como los océanos que ya se nos antojan enormes, y lo son, tienen una profundidad media del orden de 4 Km, que apenas llega al 0,6 por mil del radio de la Tierra, que es de 6371 Km. La masa de agua que cubre la mayoría de la superficie terrestre, es solo una ‘exudación’ del volumen de rocas de silicatos que hay debajo, formando la corteza. Rocas que ‘flotan’ sobre el magma, también incandescente de silicatos del manto, que a su vez ‘flota’ sobre un lecho de metales fundidos, hierro y níquel, que se mueven sobre un núcleo sólido de hierro y metales pesados. Las enormes presiones, las temperaturas y las distintas composiciones son las que explican el comportamiento de cada capa. Los movimientos relativos de unas respecto de otras, se traducen en la superficie en cataclismos, movimientos sísmicos, volcanes, y desplazamiento de los continentes, formación de cordilleras y otros fenómenos que no se aprecian en el transcurso de la vida humana, pero que dejan huellas permanentes en el entorno.

La vida, pues, se desarrolla, aparentemente a salvo, pero siempre encima de un espacio amenazado, sin contar los peligros que vienen de ‘fuera’, de los que nos protege una tenue atmósfera gaseosa y el campo magnético que se genera en el interior del planeta.

En este contexto la vida ha resurgido varias veces. Aunque la vida en el planeta tiene del orden de 4.000 millones de años, en los últimos 450 millones de años se han producido 5 extinciones masivas, afectando a más de tres cuartas partes de las especies existentes, por razones diversas. Respectivamente por causa de una supernova, erupciones masivas, meteoritos, etc.

En los últimos tiempos se está alertando mucho sobre la degradación del medio ambiente que significa el aumento de la proporción de CO2 en la atmósfera. Mediciones continuadas prueban que, aunque ha aumentado el contenido de CO2 en la atmósfera, esto no se ha traducido en un aumento de la temperatura. Todo ello resulta minúsculo comparado con el enorme poder de modificación que tiene un ‘simple’ volcán, con sus millones de toneladas de productos nocivos aportados a la atmósfera. A mi me preocupa más la producción de basura, pero ya vemos que la Tierra ‘sabe defenderse’ y puede arrasar con todo en un plumazo y volver a empezar…

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