La Catedral de Burgos

La Catedral de Burgos: Una joya del gótico, adornada armónicamente con elementos renacentistas, con unas agujas en sus torres que desafían a la inteligencia y a los avatares del paso del tiempo

Texto y fotos: Juan V. Teodoro

Durante los 15 años que viví en Burgos he visto la catedral ‘desde abajo’. He disfrutado de su estilizada y equilibrada, majestuosa arquitectura, de la perfección de sus esculturas, de la luz y color de sus vidrieras, de la música que desprenden sus órganos, de los espacios que encierran sus muros y de su presencia constante hacia la que se vuelven los ojos instintivamente. Alguien imagina la catedral como un navío que surca hacia el oeste, anclado en medio de la ciudad que la vio crecer. Es la visión del ser humano admirando su extraordinaria belleza. Una joya del gótico, adornada armónicamente con elementos renacentistas, con unas agujas en sus torres que desafían a la inteligencia y a los avatares del paso del tiempo.

20150529_120603
Catedral de Burgos – Entrada Sur o Puerta del Sarmental, con su pórtico del Gótico más clásico
20150529_120556
Catedral de Burgos – Las torres vistas desde el Sur
20150529_120830
Catedral de Burgos – Las agujas de Juan de Colonia, como pirámides de encaje, coronando sus torres invitan a mirar hacia arriba
20150529_121142
Catedral de Burgos – La vista más repetida: la Fachada de Santa María, desde lo alto, en la puerta de San Nicolás, al Noroeste
20150529_125557
Catedral de Burgos – El cimborrio de Juan de Vallejo desde dentro. Una delicada corona renacentista sobre el gótico más puro
20150529_125907
Catedral de Burgos – Su famosa escalera renacentista de Diego de Siloé en la puerta Norte
20150529_125948
Catedral de Burgos – Detalle del coro de Felipe Bigarny, con los tubos de uno de los órganos sobresaliendo
20150529_134445
Catedral de Burgos – Otra vista del cimborrio donde se aprecian los distintos niveles, profusamente adornados

Esta vez he tenido ocasión de contemplar la catedral ‘desde arriba’, ya que tuve el privilegio de poder subir a su cubierta, desde la que contemplé lo que nunca imaginé, porque sin subir a la altura hubiera necesitado afinar la mirada con un catalejo para lograr apenas parte de la información y sensaciones, que pude sentir y tocar y que vi cara a cara.

20150529_130409
Catedral de Burgos – El cimborrio que corona el crucero, visto desde arriba, plagado de esculturas, con detalles que no se aprecian desde la calle
20150529_131815
Catedral de Burgos – Las agujas vistas desde la cubierta
20150529_131858
Catedral de Burgos – La Plaza de San Fernando vista desde lo alto. Al fondo el arco de Santa María. Más allá la ciudad
20150529_134125
Catedral de Burgos – Serenísima figura de uno de los muchos ángeles que vigilan desde lo alto
20150529_130442_001
Catedral de Burgos – Las Llanas vistas desde la cubierta. Obsérvese la magnitud humana comparada con la Catedral
20150529_131304
Catedral de Burgos – Vista, desde la cubierta, del claustro y los edificios próximos
20150529_131427
Catedral de Burgos – Filas de ángeles vigilan y observan la ciudad abajo
20150529_131527_001
Catedral de Burgos – Adornos y esculturas donde nadie podría pensar que están, no hechas para el disfrute humano, “Dios lo ve”.
20150529_131758
Catedral de Burgos – Detalle de la cubierta cerca de las torres

Desde arriba tiene uno la sensación de que lo que está viendo no es lo que vemos los seres humanos, sino lo que ve la catedral. Desde arriba hay dos pensamientos que surgen inmediatamente. El primero es que la catedral es tan rica en arte desde arriba como a ras de suelo. En cada esquina, en cada muro hay profusión de esculturas, bellísimas, serenas, con una riqueza expresiva propia de grandes artistas. ‘Dios lo ve’ es la frase que define el por qué. No lo hicieron para los hombres. Ese arte era una ofrenda a Dios de unas gentes que vivieron en un mundo en que la religión era la savia que alimentaba el tronco del árbol social. Si no, ¿qué otra explicación le daremos?

El segundo es que a la vista de la catedral los humanos somos muy poca cosa. Todos nuestros problemas e inquietudes se reducen a nada, vistos desde la grandiosidad del edificio. Esa enseñanza es, además de valiosa, difícil de olvidar con el impacto que esa visión causa. He comprendido más cosas en una sola visita que en los quince años anteriores que estaba integrada en mi mundo cotidiano.

20150529_135355
Catedral de Burgos – Figura de un niño jugando con un perro, en la base de una de las columnas del interior del templo

Burgos no es un lugar. Burgos se queda en el corazón de los que hemos tenido la fortuna de disfrutar de la estancia allí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s