Elegir un buen coche y que no sea caro

Comprar un coche es una decisión que se produce un número reducido de veces en la vida, debido a su elevado coste, al que hay que sacarle partido y amortizarlo. Tenemos que decidir una operación comercial de envergadura sin tener la oportunidad de conocer bien el estado real de la técnica del sector, ni las posibilidades y opciones de financiación, por el tiempo transcurrido desde la anterior. Aquí va una ayuda.

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Si han pasado por ejemplo 10 años desde la compra del anterior vehículo, sin duda, la industria habrá sido capaz de incorporar una gran cantidad y variedad de la tecnología más actual. De forma que habrán cambiado sustancialmente las prestaciones y capacidad del coche, haciéndolo casi irreconocible, a excepción de que sigue siendo una plataforma con ruedas y motor, capaz de transportarnos a voluntad. También habrá cambiado el precio. Por un lado, más prestaciones y más inflación en el tiempo significarán mayor coste, pero por el contrario, mayor competitividad puede significar precios más bajos al mejorar la eficiencia. Además, en el mercado financiero de los bancos y de los concesionaros de coches se habrán producido también cambios de los que probablemente no tengamos referencias o conocimiento exacto.

Es importante documentarse y averiguar con tiempo suficiente qué es lo que se cuece en el sector, cómo está la cuestión de la financiación, comparar los modelos que nos gustan de distintas marcas, como primer movimiento. Una fuente muy importante para esta tarea es Internet. En efecto: hay varias webs dedicadas a divulgar las novedades técnicas y las ofertas. Sin olvidar averiguar lo que nos costará el seguro.

Algunas de estas webs en español son:

http://www.quecochemecompro.com

http://www.km77.com

http://www.rastreator.com/seguros-de-coche.aspx

Tras una primera aproximación al problema conviene seguir alguna pauta lógica, que puede ser como el razonamiento que sigue a continuación.

Lo primero, y elemental es tener claro porqué queremos comprar el coche. ¿Es el primero que compramos? ¿Es para cambiar uno que se ha vuelto viejo o no nos satisface?

Si es el primer coche, por mucho que será ese coche que nunca se olvidará, no conviene que sea un súper-coche. Puede recurrirse al mercado de segunda mano o a una buena oferta tipo ‘Kilómetro cero’. Y eso por varios motivos: porque en general un joven que se compra su primer coche aún no ha tenido mucho tiempo para ganárselo y porque es mejor para aprender a manejarlo y para adquirir soltura conduciendo, que sea un modelo más limitado. Cuando más adelante se compre otro coche con mejores prestaciones lo hará para mejorar y siempre saldrá ganando. Además, en caso de accidente o avería producidos por la inexperiencia no se perderá tanto dinero como si el coche es un modelo de primera línea.

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Los modelos de coches de todas las marcas se agrupan por segmentos según el perfil del usuario y el uso.

  1. Micro-coches y segmento A: Los coches más pequeños tienen forma compacta y están pensados para su uso ciudadano. Dado su reducidas dimensiones, su mejor utilidad es la de ser el medio de transporte diario de alguien que ha de hacer trayectos cortos en medio de los atascos habituales de las horas punta y aparcar en cualquier sitio.
  2. Segmento B: Hay un sector de coches de tamaño pequeño, pero ya no tanto, aunque suele ser menor de 4 m, de aspecto ‘deportivo’, de forma típica con dos cuerpos o ‘coupée’, con dos o cuatro puertas y portón trasero, que es muy apropiado para un conductor ‘joven’ o una pareja sin hijos.
  3. Segmento C: Otro grupo sería ideal para familias de clase media, caracterizado por su estética ‘clásica’, generalmente basados en una forma de tres cuerpos, que llamaríamos ‘berlina’, con cuatro puertas y gran maletero, capaz de llevar el equipaje de toda la familia. En este mismo grupo estarían también los ‘monovolúmenes’, con un diseño menos clásico pero muy funcional. Todos coches generalmente menores de 4,5 m.
  4. Segmentos D, E, F: Los siguientes grupos serían el de ´berlinas´ y compactos´ de más nivel, coches de más de 4,5 m, de aspecto semejante a los del grupo anterior pero con un excelente nivel de prestaciones y de comodidad. Son coches para largos viajes familiares, o no necesariamente tan largos de ‘negocios’, para gente que tiene el coche como un elemento de status social. Incluiré aquí los ‘deportivos’ al prevalecer su función de indicativo de prestigio y riqueza.
  5. Entre los ‘turismos’ estarían también los todoterreno, aquellos coches que siendo de gama media-alta, tienen un diseño en dos cuerpos, como los del grupo 2, pero de mayor tamaño y prestaciones semejantes a los del grupo 4, añadiendo tracción a las 4 ruedas y un mayor diámetro de neumáticos. Coches para usuarios de rentas altas que puedan circular por cualquier tipo de carretera o camino. Serían como ‘coches de aventura’.

Luego estarían los coches comerciales y furgonetas de reparto, que no son objeto de este texto.

Si buscamos coches con 4 o más plazas que no sean caros, estamos centrándonos en los grupos 2 y 3, o sea segmentos B y C.

Una vez queda claro de qué clases de coches estamos hablando, se trata de dar otra vuelta por las páginas especializadas de internet y observar aquellos aspectos que añaden prestaciones y se adaptan a nuestras necesidades dentro del precio máximo que nos marquemos, a ser posible sin subir exageradamente el coste del coche. Si no es necesario no llegaremos al tope, que hemos calculado antes, que podemos pagar. Una guía de en qué hay que fijarse podría ser la lista que viene a continuación, haciendo una comparación entre los dos o tres modelos que más nos gustan:

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  1. Por ejemplo, el maletero puede ser determinante. Si necesitamos un gran maletero quedan descalificados todos los coches que tengan menos de 500 l.
  2. Hay una característica que cualquiera que haya tenido un coche con dos puertas, suele corregir en la siguiente compra, pasando a elegir un modelo con 4 puertas. No hay nada más incómodo que andar moviendo el asiento de delante para que entre o salga un pasajero de atrás.
  3. Si vamos a llevar bultos voluminosos, necesitaremos quizá un coche con portón trasero, pero sobre todo poder aumentar el volumen del maletero, replegando los asientos de atrás, opción que tienen la mayoría de coches, pero que hay que chequear, porque siempre hay alguna vez que hay que hacer esa operación para acomodar alguna pieza  muy grande.
  4. ¿De combustible, híbrido o eléctrico? Hay que pensar que los coches de combustión acabarán estando prohibidos o perseguidos de algún modo (prohibición o limitación de entrada, impuestos altos, tasas, mayor coste a la compra) sobre todo en las grandes ciudades tarde o temprano. Y que el coche eléctrico aún necesita que se habiliten lugares de recarga y tienen menos autonomía, pero es cuestión de tiempo que esto se arregle.
  5. Gasoil o gasolina es otra decisión que hay que tomar si se compra uno de combustible. Ya no por la potencia que ahora es semejante en ambas opciones, sino de momento por el consumo, menor en el coche de gasoil, y por el precio del litro de combustible, de momento también menor en el de gasoil. Con una previsión de muchos kilómetros al año, aún sale a cuenta comprar uno de gasoil, pues una vez resuelto el pago del coche se tiene un menor gasto en combustible. Las autoridades pueden gravar el coste del gasoil con más impuestos para limitar su uso en cualquier momento, alegando motivos medioambientales. En este caso el empleo de un motor que esté certificado como de bajas emisiones puede ayudar en el momento en que se graven los más contaminantes.
  6. El equipamiento actualmente incluye de serie dispositivos que antiguamente eran opcionales y otros que ni siquiera existían, principalmente para mejorar la seguridad, como son los cinturones de seguridad, airbags, ABS, dirección asistida, ayuda de proximidad en marcha atrás, calefacción de los retrovisores, sensor de presión de los neumáticos, etc., y además se van incorporando cada vez más opciones de conectividad y de disfrute, como son bluetooth tanto para que sirva de ‘manos libres’ como para escuchar música del teléfono, base USB para reproducir música, lector de MP3 para el USB como para el CD… Este apartado no ha hecho más que empezar, hasta que el coche sea totalmente autónomo y conectado, se chequee continuamente y ‘hable’ directamente con el taller, y también conduzca por si mismo a modo de piloto automático en parte del recorrido.
  7. El sistema de aire acondicionado ha de ser de fácil manejo y los mandos comprensibles de forma que faciliten la habitabilidad tanto para los pasajeros de delante, como los de los asientos de atrás.
  8. Las ruedas merecen atención aparte, pues los fabricantes diseñan coches con ruedas cada vez un poco más grandes. Una parte del coche que es vital que siempre esté en perfectas condiciones es esta de las ruedas. Ruedas más grandes dan más sensación de seguridad, y también son más caras de comprar cuando hay que cambiarlas. No está de más interesarse por el coste de las ruedas de los modelos que más nos gustan, antes de decidirnos por uno u otro.
  9. Los acabados son también elementos que dan confort: una buena tapicería, con opciones de ajuste de altura y posición de los distintos elementos, hace el viaje más cómodo.
  10. Por último la cuestión estética del color y textura, metalizada o no, de la pintura del coche. Una pintura metalizada es más cara pero lleva una capa más, protegiendo la carrocería del deterioro.

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No hay que olvidar averiguar las condiciones de financiación, garantía y mantenimiento del vehículo en el momento de la compra, aunque estas son características de cada marca y las garantías tienen un mínimo por ley, de forma que más o menos serán semejantes en distintos casos. Muchas veces las ofertas están ligadas a que el cliente financie una parte de la compra con el propio concesionario, de forma que hay que sopesar las distintas ofertas, como otro argumento de compra.

Una temporada que suele tener buenas ofertas es el fin de año y otra el fin de la campaña para las ventas de verano, que las compañías aprovechan para reducir su stock. Se pueden tener rebajas sustanciales respecto del precio de tarifa. Hay que mantener la cabeza fría y no dejarse impresionar por una bajada de precio que no sea por debajo de nuestro límite que tenemos que haber previsto de antemano.

Si ya lo tienes claro…Suerte y ¡a por el coche!

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