Raspberry Pi como disco duro inalámbrico.

La capacidad limitada de almacenamiento de los smartphones y táblets, junto con el deseo de la accesibilidad a nuestros archivos (a ser posible sin cables) desde los distintos medios, son una magnífica oportunidad para convertir la Raspberry Pi (nuestra entrañable ‘Raspi’) en un servidor de contenidos en red.

La imagen muestra una Raspberry Pi (modelo 3b) conectada (por la izquierda) a la red en una conexión Ethernet, a un ratón USB y un teclado inalámbrico mediante el adaptador para USB (que no se ve, tapado por el conector del ratón) y a dos discos USB: un pendrive (que tiene una etiqueta amarilla) donde se ha creado una carpeta llamada ‘r2’ de unos 60 Gb para almacenamiento compartido y un disco duro de 2,5″que está bajo la caja de la Raspi, donde se ha creado una carpeta llanada ‘r3’ de hasta unos 600 Gb también para almacenamiento compartido; (por arriba) a una salida HDMI y a la alimentación mediante un jack micro USB. También (a su derecha, no se ve) la tarjeta micro SD donde reside el sistema operativo y una carpeta ‘r1’ de unos 20 Gb también de espacio para almacenamiento compartido. Por tanto en esta disposición podemos probar como conectar tres clases de soporte distinto (tarjeta, pendrive y disco duro) y en qué condiciones funcionan.

Es el concepto de la ‘nube’, pero esta vez casera. Se puede hacer lo mismo con cualquier ordenador conectado a la red. Pero usar la Raspi tiene ventajas:

-Se trata de un ordenador de 64 bits de bajo coste (unos 50 € sin caja) y sobre todo de bajo consumo, con lo que puede estar todo el tiempo conectado con un gasto mínimo en electricidad, pues para que funcione basta usar como fuente de alimentación  el cargador de un móvil (de los que tienen una salida a 5V de 2A, para que alimenten también a los discos externos que usemos).

-Ocupa poco, no hace ruido, es muy versatil y razonablemente rápida. Se trata de una placa base con el procesador ARM v8 de 4 núcleos, a 1,2 GHz y 1 Gb de memoria RAM integrados, que tiene conexión WiFi y Bluetooth de serie, además de los puertos ya vistos en la imagen. La limitación para la transmisión de datos está en la conexión Ethernet.

-Una vez lanzado el sistema no necesita en realidad seguir usándola como ordenador ya que se puede realizar su configuración mediante la web, desde otro ordenador de la misma red.

-El sistema operativo que emplea es Linux, por lo que es de código libre.

—oOo—

Pero vayamos por partes. Primero instalemos el sistema elegido, luego lo mejoraremos instalando unas pocas aplicaciones y por último lo configuraremos todo para que se pueda acceder a los almacenamientos creados en los distintos soportes desde los ordenadores y otros dispositivos de la red: táblets y móviles.

Instalación del sistema operativo (SO)

Screenshot at 2017-05-20 16:43:04
La tarjeta microSD (en este caso una de 32 Gb) vista con GParted nada más acabado de ser transferido el SO con ImageWriter. El espacio sin asignar, en el primer arranque del sistema, será formateado automáticamente para su empleo como contenedor o disco en red de datos compartidos. El SO está en /dev/sdd2.

Dentro de las opciones disponibles parece lógico emplear un SO dedicado especialmente al fin propuesto. Yo he empleado Open Media Vault (OMV), sistema del que hay varias versiones, para PC. Pero aquí nos interesa la versión para Raspberry Pi, que se puede descargar aquí, en SourceForge (SF). En esta última página, de SF, encontramos además información muy valiosa, como la contraseña que tenemos que usar una vez consigamos arrancar, para loguearnos en el sistema y la que tenemos que usar para configurarlo en web. Insistiremos sobre ello, luego.

Pero para poder usar el sistema para que arranque la Raspi hemos de instalarlo en una tarjeta micro SD. De la página de descarga se obtiene un archivo comprimido (omv_rpi2_rpi3_3.0.63.img.gz). Este archivo hay que extraerlo. En Windows la aplicación recomendada para ello es 7Zip, que se puede descargar aquí. Para transferir la imagen resultante descomprimida a la tarjeta micro SD hay que emplear Win32Imager, que se puede descargar aquí. Se ha de partir de una tarjeta formateada Fat32 (lo que usualmente hace Windows con una tarjeta de ese tamaño) y tras transferirle el sistema, la tarjeta se queda particionada como se ve en la imagen de arriba. Esa tarjeta así preparada es la que hará arrancar la Raspi cuando le demos la alimentación con un cargador de 5v y 2A conectado a la base micro USB.

Instalando algunas aplicaciones

No se necesitan, pero las aplicaciones gráficas ayudan, sobre todo a los que no sean expertos usuarios de la consola o terminal de Linux. Lo primero es hacer login en el sistema tras el arranque.

El usuario = ‘root’ y la contraseña = ‘openmediavault’.

Una vez hecho esto, el sistema estará operativo y se podrá ya manejar desde otro ordenador conectado a la misma red, según se indica en el apartado siguiente. Sin embargo se puede aprovechar para instalar ahora unas pocas aplicaciones gráficas (con apt-get, ya que OMV es una versión de Debían mínima) que siempre ayudarán en caso de problemas. No se pueden instalar muchas aplicaciones porque la partición donde está el sistema operativo (en la figura de arriba la /dev/sdd2) se queda con poco espacio y podríamos llegar a su límite de capacidad.

Hagamos primero sucesivamente las siguientes órdenes, aceptando en cada caso con ‘Yes’ la pregunta de confirmación que hará el sistema.

root@rastberrypi:~#apt-get update

root@rastberrypi:~#apt-get install xorg

root@rastberrypi:~#apt-get install nautilus

root@rastberrypi:~#apt-get install synaptic

root@rastberrypi:~#apt-get install iceweasel

root@rastberrypi:~#apt-get install gparted

root@rastberrypi:~#apt-get install lxde

Con lo cual tendremos instalado un entorno gráfico (Xorg), un navegador de archivos (Nautilus), un instalador gráfico de aplicaciones (Synaptic), un navegador de internet (Iceweasel), un gestor de particiones (Gparted) y un escritorio gráfico (Lxde).

La siguiente vez que arranquemos el sistema (por ejemplo haciendo CTRL-ALT-DEL), después de hacer login como root, si escribimos

root@rastberrypi:~#startx

tendremos un elegante escritorio Lxde con su menú de inicio y las aplicaciones instaladas antes. Eso, al menos a mi, me da bastante confianza en que podré manejar cualquier situación que se presente con medios conocidos y sin depender de ‘esotéricos’ comandos de terminal.

Esta es una impresión de pantalla del escritorio de la Raspi, mostrando varias de las aplicaciones instaladas

Aprovechamos para ver con Gparted como se han quedado las particiones de la tarjeta. Vemos que, en efecto, el espacio que había libre se ha empleado para tener un lugar de almacenamiento y como ha quedado de llena la partición donde reside el sistema, con apenas 727 Mb libres de los 3,29 Gb del total de la partición:

Configuración desde otro PC en línea

Una vez arrancado el sistema y hecho el login con el usuario root, si queremos, ya nos podemos olvidar de manejar el sistema desde la propia Raspi, y podemos pasar a manejarla desde otro ordenador conectado a la misma red. Basta acceder para ello a la interfase de configuración en red desde el explorador favorito: por ejemplo Firefox o Chrome. Para ello hemos tenido que ver y anotar un dato importante, que es la dirección IP de la Raspi en la red en que está. Este dato se obtiene de la pantalla que se ve después de arrancar el dispositivo, antes de la invitación a hacer login. En mi caso el router ha asignado la dirección ‘192.168.0.47’. Normalmente suele seguir asignando la misma dirección en arranques sucesivos.

Si quisiéramos ver el gestor de OMV desde la Raspberry bastaría con arrancar el navegador de internet (Iceweasel) y escribirle como dirección ‘localhost’. Desde otro ordenador de la red la dirección es la asignada por el router a  la Raspi. Esto es, en mi ordenador: ‘192.168.0.47’. Se puede hacer lo mismo con cualquier navegador de internet (Firefox, Chrome, Edge…). Para entrar a modificar la configuración, la aplicación pide un usuario y contraseña. En este caso, para la configuración en web:

El usuario = ‘admin’ y la contraseña = ‘openmediavault’.

Una vez tenemos el acceso al gestor de la aplicación, se trata de seguir un proceso bastante reiterativo.

Primero se especifican las opciones generales. Luego se examina qué discos ‘ha visto’ la aplicación. Después de cada modificación hay que confirmar para que entre en vigor. De lo contrario es como si no se hubiera hecho nada, pues no quedan grabados los cambios automáticamente. Esto para cada una de las actuaciones en cada apartado.

Luego se examinan los sistemas de archivos en esos discos. He comprobado que no vale cualquier formato de sistema de archivos. Como almacenamiento he tenido que emplear en todos los casos EXT4, que es un formato de Linux. Se pueden formatear los sistemas de archivo a EXT4 desde la propia aplicación de gestión en web. Si no se formatean los discos a EXT4, los discos los montará el sistema pero simplemente no se considerarán espacios de almacenamiento.

Luego hay que establecer cuales son las carpetas compartidas. Por comodidad es interesante asignar o crear carpetas con un nombre reconocible en cada uno de los sistemas de archivos que vayamos a emplear de almacenamiento. Yo he empleado los nombres r1, r2 y r3, de tamaño creciente, respectivamente para un almacenamiento en la tarjeta microSD (r1), en un pendrive (r2) y en un disco duro (r3), como se explica en la primera de las imágenes.

Tenemos que activar el protocolo SMB poniendo en ‘ON‘ el servicio SMB/CIFS en la página correspondiente de configuración, porque de lo contrario no podremos ver el contenido de los discos desde otro ordenador. Este protoclo es el que, en una red de Microsoft (que son las comunes en las redes personales), permite la transferencia de ficheros entre discos remotos.

Luego hay que crear un usuario (o más) con su respectiva contraseña que será quien accederá a las carpetas de almacenamiento desde un ordenador remoto, y le tenemos que fijar los privilegios que deseemos: lectura o edición. A continuación se muestran distintas páginas de configuración. Hay que ver todas y decidir que especificaciones o cambios introducir.

Screenshot at 2017-05-20 17_13_15

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Screenshot at 2017-05-21 09_19_01

Es buena idea instalar también el plugin para uso de Flash Memory que hace que no se ‘queme’ demasiado rápidamente la tarjeta micro SD por sucesivas escrituras y borrado de datos. La instalación de cualquier plugin es muy fácil: basta con pulsar en la casilla correspondiente y confirmar que queremos esa instalación. El sistema se encarga de buscarlo en internet e instalarlo. Y después cambia el estatus del plugin  a ‘instalado’. Luego, con un ojo en el tamaño de la parte ocupada de la partición del sistema, se pueden instalar otros plugins, evitando superar la capacidad disponible en la partición. No necesitarenos que estén todos los plugins instalados a la vez.

Primer resultado útil

El objetivo, recordamos, era acceder a los discos de almacenamiento de la Raspi con los demás dispositivos conectados a la red.

Una vez hecho todo el trabajo anterior, la ‘prueba del algodón’ es ver si en efecto podemos conectar desde Windows, una tras otra, las distinas carpetas creadas, para las que es de aplicación el protocolo SMB, y a las cuales les hemos de asignar una letra (como si de un disco se tratara), en el sistema de archivos de Windows de cada ordenador. Nos pedirá el usuario y la contraseña que hayamos fijado para el acceso a las carpetas desde la aplicación de configuración en web (no la de ‘root’ ni la de ‘admin’).

OMV-AsignacionLetraEnWin

Al arrancar Windows de nuevo, los nombres de las carpetas asignadas a discos aparecerán en el gestor de archivos, como en la siguiente figura, en la columna de la izquierda (en ese momento la Raspi estaba apagada, lo que prueba que Windows ‘recuerda’ que tenía que volver a conectar con las carpetas que le hemos indicado y lo intenta, a pesar de que no está la Raspi conectada).

OPV-Win.PNG

Luego, para comprobar si en los teléfonos o tablets (Android) también podemos ver, subir y descargar  los archivos, emplearemos un gestor de ficheros que contacte con discos remotos, como pueden ser:

CZ file manager o bien Gestor de archivos +. No todos los gestores de ficheros para Android tienen esa funcionalidad.

Una buena señal es ver por ejemplo, en la primera de esas aplicaciones de gestor de ficheros en Android, en la pantalla principal de la aplicación, escrita la dirección IP de la Raspi para el lugar ‘remoto’ (En este caso 192.168.0.47)

Screenshot_20170525-111805

Si ese es el caso, clicando en esa dirección IP que vemos en la pantalla, aparece el nombre del dispositivo RASPBERRYPI, del que penderán las tres carpetas que había creado, cuando la Raspi esté en marcha.

Screenshot_20170525-094031

DISCLAIMER.- Use el software y procedimientos descritos bajo su sola responsabilidad. Parte del software que se menciona puede modificar el sistema operativo del ordenador o del teléfono y provocar perdidas de información o mal funcionamiento del mismo. No se ofrece ninguna garantía ni implícita ni explícita. Ni se admite ninguna responsabilidad por mal uso o pérdidas originadas en equipos informáticos o en datos que contengan, causadas por software y métodos que aquí se indican.

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