Existe vida inteligente: “El gen egoísta” de Richard Dawkins

Siguiendo la crónica de grandes obras de autores de difusión científica imprescindibles en una buena biblioteca que se precie, hoy quiero hablar de la obra “El Gen Egoísta” de Richard Dawkins, en la que explica el comportamiento de los seres vivos mediante la teoría del “gen egoísta”. Y haré también una comparación de su obra con mi ensayo sobre la Conducta publicado en este blog hace años.

La conducta (humana) ha sido uno de mis intereses desde siempre. Mi ensayo sobre el tema de la CONDUCTA, publicado completo en este blog en 2012, originariamente fue escrito hacia 1970, cuando aún no había cumplido los 20 años y revisado y ampliado en distintas versiones siempre inéditas. Puede decirse que me ha acompañado toda la vida.

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La versión que enlazo aquí de “El gen egoísta extendido”, de Dawkins, añade al texto de su obra original dos capítulos de otra de sus aportaciones “El fenotipo extendido”, y de ahí el título como “extendido”. Con esta adición se convierte en un conjunto muy conveniente para conocer el pensamiento del autor como biólogo. Dawkins es evolucionista, continuador de la teoría de Darwin. En el texto se emplea la teoría del gen egoísta para explicar los actos más importantes de los seres vivos, como son los relacionados con la reproducción, el egoísmo y el altruísmo.

Si comparamos la teoría de Dawkins y la mía, encontramos grandes similitudes en las conclusiones. Me gusta mucho su método de aplicar el análisis de los pasos sucesivos, auténticos juegos matemáticos, explicados en lenguaje común, sin necesidad de realizar ningún cálculo o resolver ninguna ecuación. Hay un capítulo dedicado a lo que él llama la transmisión cultural, que es una de las características más sobresalientes de la condición humana. Curiosamente en mi ensayo sobre la conducta yo lo llamo “reproducción cultural”. En el momento que yo escribía mi texto, no conocía la obra de Dawkins (y por supuesto él tampoco el mío 🙂 ) y sin embargo llegamos a un concepto casi idéntico. Dawkins es el popularizador del término “memes”, por analogía a los “genes”, que yo llamaba “modelos”, también con el mismo significado.

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Dawkins tiene la virtud de referir toda la conducta a los intereses egoístas de los genes de los individuos vivos. Aunque estira un poco el modelo, es muy buen intento y su teoría prueba ser válida en un gran conjunto de actos. Para Dawkins el cuerpo de un ser vivo es sólo una “máquina de supervivencia”. Yo, en mi ensayo, hablo de la conducta basada en la “moral individual”, mediante un análisis fenomenológico de la misma, fundamentando el ‘egoismo’ en considerar el cuerpo de un ser vivo como un sistema en equilibrio y por tanto dotado de la máxima estabilidad, según el Principio de Le Chatelier, pero también hablo de la conducta basada en la “moral de grupo”. Al fin y al cabo, si un grupo está formado por un conjunto de individuos, la mayoría de los seres vivos son también colonias de células, en el caso más general con distintos ADNs.

Es decir: para Dawkins el cuerpo es sólo un “portador” de los genes para dotarlos de seguridad. Para mi el cuerpo es un “sistema abierto” en permanente reacción y en equilibrio con el medio.

La diferencia entre ambos modelos se puede apreciar mejor al comparar

  • Lo que afirma Dawkins en el prólogo de su obra: “Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.”;
  • Lo que en mi ensayo afirmo al explicar nuestra conducta como la reacción a estímulos externos para tender a conservar nuestro estado de equilibrio con el medio.

Valoro la aportación de Dawkins al dar una razón última de porqué la conducta, en sus actos más fundamentales preserva los genes, pero reivindico la razón por la que en cada momento la conducta procura esa preservación mediante una reacción basada en una ley fundamental de los sistemas en equilibrio de los que formamos parte.

En “El gen egoísta” se considera, como en mi ensayo, el placer como índice de una conducta estable a escala individual. En mi modelo empleo además el prestigio como índice de una conducta estable para un individuo en un grupo. Finalmente, las conclusiones son idénticas, incluso al tratar el amor a los demás y en consecuencia el altruismo, si bien, como queda dicho, empleando modelos distintos.
Dawkins se ha convertido en uno de mis autores preferidos. Por la claridad de sus razonamientos y el escepticismo del que hace gala, prueba de su fuerte orientación científica. Al mismo tiempo, al leerlo, me reafirmo en todo lo que yo escribí sobre el tema, puesto que demuestra no estar muy desafinado respecto de las afirmaciones de un biólogo de referencia, que ha aportado un esquema de comportamiento de los seres vivos basado en leyes muy simples.

Tomando la idea de la química diríamos que Dawkins explica el comportamiento de los seres complejos a partir del comportamiento de sus genes, que son como sus ‘atomos’ constituyentes.

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